Dicen en algunas redacciones que el público era escaso, que tanto concierto y festival en Madrid esos días (Noches del Botánico, ciclo ALMA, Matadero,…) era una losa muy pesada y un condicionante que explica que no estuviera todo vendido para esta segunda edición de Kalorama en Madrid.

Pues eso que nos llevamos. Porque el acceso al recinto en Caja Mágica, la salida a ultima hora, la facilidad para ver de cerca todos los conciertos, la no saturación de las barras,… todo estuvo en sobresalientes. Precios algo caros en restauración pudiera ser la única pequeña pega que poner a la organización, pero por favor, el año que viene queremos más!!

Comenzó todo el VIERNES con una banda que teníamos ganas de ver en directo, y bajo un sol aplastante pasadas las 17:30h de la tarde, allí estaban Bloodstein con sus bermudas y calcetines hasta arriba dejándonos la sensación, ya en primera instancia, que mucho tendría que cambiar la cosa en adelante para que estos madrileños no fueran el gran descubrimiento que llevarnos a casa. Canciones como «Algo Complicado» o la que cerró su directo, «intro (hasta la p*lla de ti)» nos dejaron con ganas de seguriles la pista muy de cerca para el próximo curso.

Nos fuimos a ver después a ver a Irene Garry, quien con algún problema técnico no terminó de estar a gusto encima de escenario. Pero a continuación llegaron La Plata y el festival elevó el nivel de manera considerable cuando los valencianos hicieron acto de presencia. Con su energía post-punk y momentos más aterciopelados y sugerentes como cuando tomaba los vocales María Gea, su bajista, dejaron claro que es una banda ya con un poso importante encima del escenario y con tales capacidades que pueden pasar de puntillas por múltiples y diferentes géneros del rock alternativo y salir triunfantes en todos ellos. Nos encantaron (una vez más).

Y llegaban los de Toronto, Canadá, con esa propuesta entre el jazz y el pop. Canciones instrumentales casi todas ellas donde a priori podrías dudar que fuera un directo que encajara en los grandes festivales de nuestro país, pero las dudas se fueron inmediatamente. BADBADNOTGOOD, tirando del carisma de su batería, pusieron el punto de ilustración a la tarde del viernes y al festival en general. El público en las primeras filas bailando a ritmo de trompetas, saxos, teclados y percusión. Lo disfrutamos mucho.

Jorja Smith sin embargo, nos dejó algo fríos. Canciones imponentes de su repertorio clásico, como por ejemplo «Blue Lights», no resonaron todo lo grandiosas que nos habíamos imaginado encima de un escenario. Todo lo contrario que el amigo Josh Tillman, quien regaló momentos de noche elegante, épica y sensual. Con sus movimientos de pelvis entre Miguel Bosé y Elvis Presley, Father John Misty tocó algunas canciones clásicas como su «I Love You, Honeybeard» u otras más recientes pero muy esperadas como «Mahashmashana» de su álbum homónimo del pasado año. Era posiblemente el plato fuerte del festival junto a lo que vendría inmediatamente después. The Flaming Lips revisionando su legendario «Yoshimi Battles the Pink Robots» del año 2002. Gigantes rosas hinchables sobre el escenario, papeles volando de colores, Pelotas enormes rodando por encima del público asistente,… La psicodelia y el pop-rock espacial unidos de nuevo en un directo que te droga, te emborracha de colores y de canciones con millones de arreglos sobre bonitas melodías y a las que Wayne Coyne, vestido casi de Eduardo Manostijeras, impulsa hasta niveles que te hacen levitar. El mejor momento del festival…

Nos fuimos ya a casa y aparecimos de nuevo el SÁBADO con bien de crema protectora encima para aguantar de nuevo el calor de este Madrid infumable. La segunda jornada del festival, a falta de saber datos oficiales, fue la mas multitudinaria. No se si porque la composición del cartel invitaba a una fiesta pre-orgullo gay anticipando ya próximas celebraciones en la capital, o porque ese día había menos compromisos musicales en la ciudad. El caso es que siendo una programación menos interesante a nuestros ojos, a última hora había muchísima mas gente que el día anterior.

Empezamos viendo a El Buen Hijo, quienes gustan por canciones tan simples como efectivas de pop. Muy de la escuela de Rusos Blancos, pero con esa sensación de que se deben mover mejor en salas y escenarios reducidos. En cambio Putochinomaricón se mueve con total soltura y pegada en cualquier circunstancia. Con simpáticas y pegadizas canciones con visos de ser himnos generacionales como «Gente de Mierda» o «tu padre es un facha y tu madre una terf», el público comenzó a vibrar y el sábado prometía jaleo del bueno. Model/Actriz son una banda sin nada especial, con canciones nada especiales y que no nos dijo nada salvo la muy buena actitud de su frontman, Cole Haden.

Tras los norteamericanos, cambio de registro total. Llegó un propuesta de nuevo interesante como fue la de María Arnal. La artista y compositora catalana ha girado su carrera a un enfoque algo más escénico y con canciones que tratan de contar emociones pero que sinceramente, no llegan. Echamos de menos a la María Arnal que en su día acompañaba Marcel Bagés. Si BADBADNOTGOOD encajaron esa propuesta diferente a la perfección, con la catalana encontramos más «peros».

Boy Harsher muy bien de fondo para mientras, comernos una hamburguesa (por cierto, muy caras). Pero no daban ganas de arrimarse mucho al toro. Cogimos fuerzas y encaminamos a coger sitio para Pet Shop Boys. Pero de repente…. desalojo de la zona de inválidos, un operario nos dice que nos separemos del escenario y apagan las pantallas gigantes de los laterales…. Tormenta!!.

Un amago de tormentón hizo que la organización, de manera muy responsable y con tranquilidad, nos mandara a la entrada del recinto para evitar cualquier problema. 15 minutos de relax y desconcierto, y otra vez vueeeeeelta a las cercanías de los escenarios para ya sí, poder disfrutar de los dos chavales británicos que fundaran esta aventura allá por 1981. Neil Tennant y el tecladista y compositor Chris Lowe, se disfrazaron de dioses (o algo así) y como siempre, con unas visuales espectaculares en sus directos, comenzaron a tirar de repertorio clásico («Always on My Mind», «West End Girls»,…) incluso versionando y mezclando otras canciones legendarias de antaño como el «Where the Streets Have No Name» de U2 y la simpática y bailonga «Can’t Take My Eyes Off You». Un fin de fiesta perfecto a un festival que esperemos perdure muchos más años.

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