
Greg Freeman rompe el mapa: «All Set the Bone» se permite sonar a otro tiempo, imperfecto e inmediato.
Hay discos que llegan para confirmar una trayectoria. Otros aparecen para dinamitar cualquier expectativa previa. All Set the Bone, el nuevo trabajo de Greg Freeman, pertenece claramente a esta segunda categoría. No es un álbum que busque agradar ni una colección de canciones diseñada para encajar a primera escucha. Es, más bien, una declaración artística incómoda, intensa y profundamente humana. En una época en la que buena parte del indie contemporáneo parece atrapado entre la nostalgia calculada y la producción excesivamente pulida, Freeman opta por el camino contrario. Sus canciones conservan las aristas. Respiran. Tropiezan. Sangran. Entre la belleza y el óxido Desde los primeros compases resulta evidente que Freeman sigue orbitando alrededor de ese territorio donde se […]

