Sin muchas aspiraciones, no pretenden desmontar conciencias y no van más allá de tocar para quen quiera divertirse. Con éstas tres premisas se juntaron para, eléctrica en mano y amplis a todo volumen, hacer las delicias de las fiestas a lo american-pie llenas de sexo, sudor, alcohol, drogas y esperpento. Música que multiplica las hormonas del amor en cuartos oscuros y que inyecta de adrenalina los agitados cabezazos con que suelen moverse los veinteañeros bajo el hilo musical de los Free Energy. Free Energy, parece un anuncio de Red-Bull…, sí… o no (que diría Rajoy). No tiene nada que ver con la marca aunque muchas veces con dos copas en vientre y el volumen a tope, crees volar. […]