
Cuando escuchamos grandes obras maestras de música clásica hay un pensamiento con el que seguro que estamos todos de acuerdo: ya no se hace música como antes. Y muy posiblemente no se volverá a hacer. La forma de vida actual, la necesidad de hiperestimulación o dopamina constante, o el fast living son algunas de las grandes dinámicas que hacen que la gente no dedique el tiempo, la paciencia y la atención que requiere escuchar una pieza clásica.
La llegada de nuevos géneros y estilos y la democratización de la música, desde el rock, el jazz o más recientemente la música urbana se convirtieron en una manifestación cultural y fueron el caldo de cultivo para que la gente empezase a identificarse rápidamente con las letras y los ritmos pegadizos. Pero vamos más un paso más allá. Hay estudios neurocientíficos que demuestran que nuestro cerebro prefiere la predictibilidad de la música rápida y repetitiva a la música clásica y relajante lo que supone un reto mayor. Para entenderlo mejor, nuestro cerebro funciona como una máquina predictiva que trata constantemente de anticiparse para ahorrar energía. Los ritmos rápidos y constantes le resultan cómodos porque sabe qué ritmo vendrá después. Como si viviese en una especie de zona de confort. Mientras que la música clásica cambia constantemente de ritmos, melodías o tonalidades lo que obliga a nuestro cerebro a tener una alta exigencia, por ello, a trabajar más. Además, los ritmos rápidos y constantes activan los ganglios basales que liberan la famosa dopamina, también conocida como la «hormona de la felicidad» o, en el ámbito científico, la «molécula del placer».
Es por todo esto que, atreverse a lanzar un serie de arreglos electrónicos sobre piezas clásicas supone todo un reto. Y ese reto lo ha asumido Nacho Sotomayor. Músico y productor de reconocimiento internacional, Nacho es uno de los pioneros de la electrónica en España con más de 12 álbumes, decenas de producciones y cientos de remezclas. Su trabajo se ha orientado casi en su totalidad hacia los sonidos Ambient Chill, Downtempo y Lounge, aunque también ha realizado producciones en otros géneros y para otros artistas.
En 2008 recibió el premio al Mejor Tema de Música Electrónica por «Untiltled For a Guitar» (de su álbum «Interior», Absolut Ambient, 2008) en los XIII premios musicales otorgados por la Academia de Artes y Ciencias de la Música. Actualmente, alterna su residencia como DJ en las Maldivas con sesiones por todo el mundo. Junto con Francisco Sotomayor, dirige desde hace años su sello Absolut Ambient, a través del cual han desarrollado proyectos para empresas como National Geographic, Giorgio Armani o la productora estadounidense de cine y televisión HBO («Six feet under»).
«Classical Echoes» (2026) es su último lanzamiento. Un recopilatorio de 5 grandes obras clásicas en las que explora diferentes texturas: «La música clásica nunca ha sido algo estático para mí; es una materia viva que sigue vibrando siglos después de ser escrita». Con «Classical Echoes», mi intención, además de un divertimento, no era simplemente «versionar» estas cinco piezas, sino entablar un diálogo con ellas desde mi propio lenguaje: la electrónica.
El recopilatorio se abre con el Adagio de Albinoni, donde busca expandir su solemnidad a través de atmósferas envolventes. En el Concierto N1 para piano de Chopin y el Adagio de Mozart los sintetizadores actúan como una extensión del sentimiento original, aportando una nueva profundidad. Con la Romanza sin palabras de Mendelssohn y la Gnossienne nº1 de Satie el reto fue jugar con el espacio y el silencio, usando ritmos minimalistas para acentuar su carácter hipnótico.
«Llevar estas melodías al terreno de la electrónica me ha llevado una vez más a la conclusión de que la belleza de lo que se considera música «clásica» es inagotable. No se trata de sustituir la orquesta o el piano, sino de proyectar su «eco» en el siglo XXI, permitiendo que estas composiciones sigan resonando en nuevos entornos y para nuevos oídos».

