La rebeldía NO ha muerto,

dormía,
hibernaba.
Para despertar con fuerza.

Han tenido que pasar generaciones impasibles,
meros espectadores,
que se conformaban con lo que les vendían y hacían creer.
Mentes y cuerpos paralizados,
testigos de que nada iba bien.
Títeres con cuerdas que cantaban y bailaban sin hacerse oír.

Las revoluciones se daban en los libros de historia,
sin protestas,
pequeños susurros que pocos apoyaban y asumían,
amigos de empresarios, banqueros y cínicos.
Atados con sueldos miserables,
pisos impagables,
mejoras que no llegaban.

Sin dejar una huella en la historia,
desperdiciando escribir un final alternativo.
Los cambios solo se daban en la moda y en los número uno.

Siendo conscientes de nuestro gran potencial y de nuestra fuerza;
ha habido un cambio.
El 15 M ha sido un antes y un después.
Hemos despertado,
nos hemos unido,
hemos gritado: “LAS COSAS NO VAN BIEN”.

De la pasividad al movimiento,
de espectadores a autores.

Rebeldes con causa.