Las patatas bravas, las preferidas de Valle Inclán y de todos nosotros.
Si hay en nuestra ciudad un aperitivo ilustre que acompañe especialmente bien a la caña del mediodía, ese es el de las patatas bravas. Por supuesto, cuando hablamos de patatas bravas hay una premisa fundamental, un condicionante que distingue a un bar de raza y abolengo de una mera tasca pasa-tiempos: la salsa brava (por dios!) no es esa mezcla simplona de ketchup, mahonesa y tabasco que algunos destilan. NO, eso no!. Por costumbre se ha tomado en la capital, terminar la fiesta con un buen desayuno en un bar. Uno de ellos es el famoso Brillante, última parada donde ahogar la borrachera y donde las bravas, pese a famosas, no cumplen con el condicionante anteriormente requerido. Dispuesto […]

