(In)felices
Están por todas partes. Compañeros de trabajo, amigos, parejas, personas que trabajan de cara al público… No se imaginan a cuántos taxistas he escuchado quejarse del tráfico asfixiante, los atascos, la ciudad. Y todos con un deseo común: hacerse con un rebaño de ovejas e irse a vivir a un lugar perdido de la mano de Dios. Dicen que la infelicidad es uno de los males del siglo XXI. Una epidemia. En efecto lo es. La infelicidad de estas personas -negativas por naturaleza- es una especie de desazón constante ante los devenires de la vida. Una falta de empatía no solo para con la sociedad, sino para con uno mismo que acaba contagiando a todo aquel que les […]

