Su álbum homónimo (2008) supuso un shock en las páginas especializadas aquel curso. Unos niñatos que parecían sacados de un anuncio de Tommy Hilfiger, aseados, con estudios, con su estilo preppy, habían cogido el afropop de «Graceland» de Paul Simon y lo habían traducido al publico millennial. Un estilo único y peculiar de canciones pop tan brillantes como su enérgica A-Punk o la aun mejor, Oxford Comma. Vino «Contra» (2010) y la fórmula ya nos sonaba demasiado conocida. Desde entonces, todo su material nuevo parecía falto de sorpresa y grandes canciones. Ese estilo tan peculiar pareció envejecer mal…

Nos equivocamos. Porque «Only God Was Above Us» (2024) si pone algo de manifiesto es que la banda liderada por Ezra Koenig por fin ha sabido conjugar sus sonidos afro, con nuevas instrumentaciones más cercanas al rock-pop, manufacturando así un trabajo reconocible pero nuevamente sorprendente e interesante con algo más de ruido y noise de lo habitual.

Este álbum, que sale oficialmente esta semana, el 5 de Abril, vía Columbia Records ha sido grabado en Nueva York, Los Ángeles, Londres y Tokio con la producción de Ariel Rechtshaid, mezclado por Dave Fridmann y masterizado por Emily Lazar.

Hasta 4 singles hemos podido ya degustar para poder sacar muy buenas conclusiones. “Mary Boone”, el último de ellos, es una oda pop al célebre coleccionista de arte neoyorkino que hace unos años fuera sentenciado a prisión por evasión fiscal. “Capricorn”, “Gen-X Cops.” y sobre todo, su «Classical» son buenas muestras de la evolución instrumental de la banda, donde han ido acoplando melodías más enérgicas de rock a su recetario clásico de guitarras ligeras de pop alegre y soleado.