El día que Al Foster se cruzó con Miles Davis
Milton Café de Harlem. El humo de la condensación que escupe el abrir y cerrar de la puerta se confunde con el de los cigarrillos que, apuestos negros con corbata y sombrero, fuman apoyados en la puerta. El abrir y cerrar de la puerta vela con la luz eléctrica la negrura crepuscular, a la vez que aristados sonidos de trompeta salen escupidos por la puerta. Al Foster está sentado en la escalera marcando la percusión con las baquetas sobre el segundo nivel de la barandilla, muescando la verde pintura metalizada, con asincopados compases en 5/4. Mirando al suelo piensa en esa gran sala, en cómo ha hecho flotar a la banda, en cómo ardía el aire, en cómo el […]

