Los irlandeses reaparecen con un
nuevo, agudo y sutil trabajo, Vitreous. Recién llegados de su gira por
UK, continúan, esta vez en casa, con citas en las mejores salas de la isla.

Con un anticipado e inesperado
regreso de su gira por Gran Bretaña, estos cinco jóvenes del condado de
Waterford me hacen un hueco en su apretada agenda. Les recibo en la
Cultural
Night
de Dublín. Se han trasladado hasta la capital para tocar en un
programa en directo para la radio pública RTE, en Temple Bar. Se les distingue
rápido del resto de visitantes de la noche en blanco. Tímidos, pero sonrientes,
ceden a la sesión fotográfica por las calles del siempre abarrotado y popular Temple
bar.

Con dos álbumes a sus espaldas,
estos cinco veteranos de la música irlandesa se han consolidado como una de las
mejores bandas del Indie Folk del momento en su país. Con su primer álbum
debut, Hither Thither, O Emperor mostró su mejor talento para la
elaboración de perfectas armonías, las cuales nos recuerdan a bandas como los
Beach Boys y Crosby.

Se conocen desde la infancia,
cuando estudiaban en el colegio de La Salle en Waterford. Llevan tocando juntos
desde hace una década, aunque no fue hasta el 2007, año en el que se
trasladaron a la Universidad de Cork, cuando se consolidaron como grupo
oficial. Desde entonces, Paul Savage, Philip Christie, Alan Comerford, Richard
Walsh y Brendan Fennessy no han dejado de crecer y trabajar juntos. Han compartido
escenarios con bandas como Mumford & Sons y Villagers. Otras como Ariel
Pink y su álbum Mature Themes, dicen servirles de inspiración al igual
que alguna que otra pinta en el pub más cercano a su estudio en Cork. Aquí es
donde prácticamente producen todo su trabajo, con un “gran esfuerzo a la hora
de concentrarnos”, confiesa con tono irónico el vocalista del grupo Paul.

Asimismo, los chicos de Waterford
pueden contar con orgullo, a diferencia de otros, que han estado presentes en
festivales como el de Benicassim y el de Tanned Tin en Santander en 2001, donde
se trasladaron con toda la familia y dejaron a un público y a una crítica muy
sorprendidos con la promoción de su primer álbum, Hither Thither.

O Emperor ha aceptado sin duda el
reto de hacerse notar, pero no por ello han dejado de seguir con sus vidas
paralelas a la música. Estudios y diferentes trabajos, les mantienen ocupados
el resto de sus días, lo cual consideran necesarios “para pagar sus facturas a
final de mes”.  Dicen ser personas muy normales, pero si tuviesen que
desvelar alguna que otra anécdota escandalosa, garantizan que su street cred,
es decir su “reputación”, se vería dañada.

Volviendo a su último trabajo Vitreous,
su sonido se mantiene con armonías suaves, que se compensan con coros e incluso
voces muy distorsionadas, sin alejarse del más estilo Indie folk que les
caracteriza. Afirman no haber empleado mucho tiempo a la hora de componer las
canciones de su último trabajo. “No consideramos que las nuevas canciones estén
más trabajadas que las anteriores, dada la forma en la que han sido escritas y
elaboradas”.
Los medios sociales, dicen ser
sus puntos de venta. Para ello, siguen trabajando duro en la promoción de sus
propios videos musicales y en su página web  www.oemperor.com.

Sin exclusiva para LONGBRIT,
alegando ser “muy aburridos”, sí nos
confirman su nueva cita en la capital irlandesa el 30 de Noviembre donde
volverán a subirse a los escenarios de Workmans Club. Asi que si andas por la
ciudad, ¡no te los pierdas!



Por Lucía Ribagorda